viernes, 25 de julio de 2014

La necesaria revisión de las instituciones

 Sebastián Garrido, s/f, tomado de: 

Alfredo Armas Alfonzo, Sobre tí, 
Venezuela, Armitano Editor, 1972.
      Hablar de instituciones es hablar de bases sobre las cuales se edifica, de columnas que sostienen, de principios que llevan de la mano a las sociedades.

Restarle importancia al estado de estos cimientos es tan peligroso como desatender la situación de una infraestructura básica, como un puente, pero con niveles aún más elevados de riesgo para todos.
La humanidad ha ido organizándose a lo largo de su trajinar y las instituciones son referentes de este camino, al punto de que llegan a convertirse en ejes fundamentales de un Estado y, en consecuencia, de quienes lo componen, es decir, de todos sus ciudadanos.
Así, las instituciones de Estado -en la mayor parte de los casos- son órganos constitucionales consagrados al logro de los beneficios comunes.  
El componente humano, determinante en la formación de las instituciones lo es también para su desintegración o degradación. El descrédito con el que hoy viven muchas instituciones de larga tradición social es una prueba de esto y a la vez una alerta constante de la necesaria revisión de las bases sobre las que la sociedad ha levantado su casa.http://fundacionciev.blogspot.com/2014/07/la-necesaria-revision-de-las.html

domingo, 22 de junio de 2014

6 puntos clave de la carta de Giordani

... El texto desnuda conflictos dentro del poder con efectos en la economía.

Por Carmen Rosa Gómez, publicado originalmente en El Universal 



Jorge Giordani ha estado al frente o a la sombra de la política económica desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Su salida del Ejecutivo, anunciada en la semana por el Presidente Nicolás Maduro, no sólo despertó dudas sobre la dirección del Gobierno en materia económica sino que abrió las puertas al debate público y dentro las filas del oficialismo debido a una carta que hizo circular el ahora ex ministro de Planificación.

En el texto Giordani desnuda los conflictos que hay entre  quienes ejercen el poder en Venezuela, así como la falta de liderazgo de Maduro, las desviaciones en el manejo de Pdvsa, del Banco Central y de la política cambiaria, así como el gasto excesivo y el desorden fiscal existente.

Además de hacer ahora sus críticas públicamente, sostiene que ya las había formulado a Maduro, junto con advertencias y recomendaciones, pero que no fueron acogidas. Así, por ejemplo, afirma que alertó sobre la gravedad de la situación económica y política del país y sus consecuencias en plazos breves, tales como el desabastecimiento. 

1. EL GASTO PÚBLICO Y SU MANEJO POLÍTICO.                     
"La construcción del socialismo históricamente siempre ha constituido un desafío notable (...) En este camino del proceso bolivariano era crucial superar el desafío del 7 de octubre de 2012, así como las elecciones del 16 de diciembre de ese mismo año. Se trataba de la consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución y para la apertura de una nueva etapa del proceso.  La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la transformación económica y social".

Al referirse a la gestión de Nicolás Maduro, Giordani habla de "un esfuerzo disperso y dispendioso en recursos" que "no parece ser la mejor forma de enfrentar a una oposición crecientemente articulada con los enemigos externos".

Según Giordani, hay un "otorgamiento de recursos masivos a todos quienes lo solicitan sin un programa fiscal encuadrado en una planificación socialista que le dé consistencia a las actividades solicitantes".

"La improvisación de cuadros sin experiencia y designaciones poco adecuadas para el manejo de los grandes fondos del Estado pone en jaque la unidad de los cuadros bolivarianos".

2. LAS REVISIONES NECESARIAS QUE NO SE HICIERON.          
Giordani afirma que hizo "la propuesta de una reducción del gasto público real que acogiera las prioridades de defensa del poder de compra de los grupos más vulnerables y la corrección de derroches y corrupciones".

En enero de 2013, le entregó a Maduro un documento. "Con la entrega del anterior documento a Nicolás Maduro, para la fecha en sus funciones de Vicepresidente Ejecutivo y nominado por el Comandante Chávez en las circunstancias que pudieran ocurrir como candidato a sustituirlo, comenzaron a observarse modificaciones en cuanto a la direccionalidad del proceso bolivariano, a la viabilidad económica financiera inmediata por efecto de la creciente dependencia de los ingresos petroleros, el crecimiento de las obligaciones del gobierno en términos del aumento de la burocracia y los justos compromisos para atender a los pensionados y jubilados, la imposibilidad de seguir manteniendo niveles de inflación que para la fecha aún se mantenía por debajo del 20%, tendencia sobre la cual debían tomarse medidas, el problema estructural de la agricultura y la electricidad, de los precios relativos y las relaciones entre crecimiento e inflación".

3. A LA SOMBRA DE LA CORRUPCIÓN.                          
"Desde que el Presidente Maduro asumió pronto anunció el nuevo conjunto de medidas en el área económica (...) Un aluvión de gastos, me hizo dudar acerca de la medida en que se había aceptado el estructurado conjunto que yo le había presentado. En este ambiente confuso, una de mis preocupaciones centrales fue el avanzar en la dirección de ajuste a un nuevo escenario marcado por el incremento nuclear de la eficiencia y lucha a la corrupción tan claramente anunciado por el presidente Chávez antes y después de su elección".

"Dos frentes ocuparon mi preocupación. El primero atacar la corrupción frenándola por un nuevo control de los grandes fondos del Estado. El segundo introduciendo nuevos mecanismos de manejo en el gasto público que le permitieran retornar a causes sostenibles en el tiempo".

Giordani dice que "no solo no se aprobó lo propuesto, sino que se inició una nueva oleada de grandes gastos sin los requisitos diseñados, y con el agravante de los gastos aprobados por el Gobierno de calle , decididos sin estudio previo, improvisados de hecho. La suma de estos gastos no se ha presentado como un todo, salvo la necesidad de que la AN aprobara una maciza ampliación del presupuesto público".

"Me parecía necesario hacer un recuento de figuras de la revolución que el país considerara símbolos de lo impecable en el manejo de fondos públicos". 

4. PÉRDIDA DE CONTROL SOBRE PDVSA Y EL BCV.              
"Lamentablemente las cosas fueron tomando un nuevo rumbo con la desaparición física del Comandante Chávez y el comportamiento de las instituciones que se encontraban bajo su control como Pdvsa y el BCV, comenzaron a aparecer signos de independencia que se agravaban con la caída de los aportes al fisco fruto del actuar independiente del gobierno central de Pdvsa guiada por sus intereses y problemas particulares, al unísono que se tomaban decisiones de gasto público ajenas a un control presupuestario. Cuestiones estas que fueron agravando la situación financiera del país sometido a una campaña desestabilizadora en lo interno y de aislamiento en lo externo".

"Los desafíos que genera el apetito externo, y en particular de quienes pugnan por ganar terreno en la explotación del petróleo y en la expansión de la capacidad productiva del sector, esta última el negocio de mayor magnitud en la historia del país, y en los empréstitos en que se embarcara Pdvsa, no se pueden enfrentar con una empresa pública autónoma, ni con una política externa no meditada y consensuada en el seno de las instituciones políticas bolivarianas".

Los problemas de poder en el Gobierno llevan a destruir "la tarea de instituciones como el Ministerio de Finanzas y el Banco Central, y dando por hecho consumado la independencia de Pdvsa del poder central".

5. DECISIONES EN MATERIA CAMBIARIA.                         
Argumenta Giordani sobre la situación que se vivía antes de la elección presidencial de Maduro, cuando le advirtió acerca de "la crisis que produjo la subasta de divisas dentro del proceso de la creación del Órgano Superior de Administración de Divisas (...) La actitud por demás absurda por el candidato en ese momento a la Presidencia de la República marcó el sentido de una incomprensión del hecho económico, agobiado tal vez por el avance de la campaña electoral previa al 14 de abril y la grave decisión de desvincularse de la dirección de la economía nacional".

Cuestiona que se haya tratado "de modificar el proceso de subasta que estaba en curso sin un fundamento racional".

"Me fue posible avanzar en la propuesta de dos medidas asociadas a un gran fondo del país, marcado por la opinión de los agentes del Comercio exterior como un foco de corrupción: el Cadivi y su mecanismo asociado el Sitme. Nicolás Maduro acogió en ese ámbito una de las 2 medidas que le propuse. La creación de un Comité que aprobaría los permisos de uso de divisas a los precios privilegiados que el Estado otorgaba para las importaciones básicas para la economía y el reemplazo del Sitme por el Sicad. La segunda consistente en mi nombramiento como la autoridad del Cadivi, para aprovechar el peso del Ministro de Planificación y Finanzas, en la instauración de un funcionamiento transparente. Medida esta que él no aceptó".

6. LA FALTA DE LIDERAZGO EN EL GOBIERNO.                     
En una primera parte Giordani se refiere a la gestión de Hugo Chávez. "Combinar lo táctico y específico de las situaciones de gobierno, con la visión de mayor horizonte temporal fue una constante en las relaciones y análisis del gobierno bolivariano de quienes hemos trabajado al lado del Presidente Chávez, su involucramiento en la elaboración siempre fue estímulo para quienes debíamos satisfacer sus continuas exigencias y alcances".

Luego, analiza la gestión de Maduro y afirma: "El recuento presentado debe interpretarse como un intento de revivir en el ámbito de los que hemos participado en el proceso de la revolución bolivariana los mecanismos de confrontación de ideas y trabajo conjunto bajo una dirección respetada por todos. Es también una forma de crítica a la situación actual, identificando la medida en que se aparta de lo construido en los 20 años previos".

"Resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo, y que parece querer afirmarlo en la repetición, sin la debida coherencia, de los planteamientos como los formulaba el Comandante Chávez".

"Surge una clara sensación de vacío de poder en la Presidencia de la República".

"El legado de Chávez (...) no puede ser confiscado a nombre del propio Chávez ni pretender ser el actual Presidente su único destinatario y delegado".

sábado, 22 de marzo de 2014

¿Te parece bien lo que pasó ayer en el supermercado?


...Él me ve con cara de "sí, está bien, mamá". No, no está bien. Pero así estamos.


Discutía con mi hijo de 13 años acerca de las razones por las que debía poner más empeño en la escuela y él me decía, así, sin más, que va a la escuela “para estudiar”. Y yo le insistía ¿para qué estudias? Para estudiar, respondía con el caletre básico. No, le argumenté, estudias para aprender cosas y para llenarte de un montón de herramientas que podrás utilizar luego, cuando las necesites, para que no sólo tu vida sea mejor sino también las de los demás.

Palabras al aire, huecas. Había que recurrir al ejemplo.

-¿Te parece bien lo que pasó ayer en el supermercado?

-No. Eso no está bien.

-¿Por qué?

No logró argumentar su respuesta, así que tuve que ayudarlo un poco.

-Porque no está bien que algo que debe ser normal tenga que convertirse en algo extraordinario para que malamente ocurra.

Los ejemplos me sobraban.

El del supermercado, era uno: Que si el Gobierno esto, que si los guardias lo otro, que no se puede aguantar esta situación, que todo está carísimo, que… pero todas las personas en la cola, formaditas y calmadas. Hora y media en eso. Habla que te habla, entre chistes y anécdotas, en medio de esa cordialidad extraña que desarrollan los desconocidos ante ciertas circunstancias que los conectan por una vez en la vida y ya. En total, una cola de 90 minutos para lograr llegar a la caja registradora y comprar, con el dinero que gracias a Dios y el esfuerzo de cada día llevas en el bolsillo, 6 litros de leche –el máximo permitido por persona- en un supermercado de La Florida, en Caracas.

El de la cédula: Que si el Saime no te saca la cédula en sus sedes como debe ser, que eso sólo pasa en un operativo. Que debes comenzar a pescar los operativos por Internet, porque cada día te informan en dónde hay uno y vas y ya, "facilito". Y corre para el Parque del Oeste, sí, un parque, con el muchacho escapado de clases para que le “saquen” la cédula en el horario “especial”, un favorcito, pues, y ya, todos felices con ese trozo de papel mal impreso y mal plastificado. Bueno, felices hasta que descubres año y medio más tarde que jamás introdujeron al chamo en el sistema –como debió ocurrir- y que hasta ahora ha hecho su vida con un papelito con su foto y un número que ningún valor real poseen. ¿Resolverlo? Van seis meses en eso y nada en las oficinas, incluso la central, del Saime. Tal vez necesitemos otro “operativo” para enmendar el entuerto, porque a la fecha ningún “funcionario” ha sabido qué hacer con este caso.

El de las medicinas: Que la abuela toma Diovan. Diovan y no otro medicamento. No diurético y en una proporción específica. La farmaceuta de la esquina, solidaria como nadie, habla con mi mamá por teléfono para ver bien qué puede hacer. Busca un genérico, el único del que dispone, y acota: que se lo tome solamente en caso de emergencia, es decir, solamente si no consiguen el medicamento original. Me da una hojita con algunos laboratorios confiables anotados a la hora de buscar otro genérico mejor para la emergencia. ¿Cómo es esto posible? Bueno, así estamos. Y busca y busca entre Caracas y Maracay hasta lograr el preciado tesoro: dos cajas de Diovan en todo ese recorrido. ¡Uf, qué alivio! Hemos ganado unos días a la emergencia.

-No, eso no está bien. Esas son cosas que se deben hacer de forma normal- me dice mi hijo.

-¿Verdad?

-Sí, claro.


-Pues para eso necesito que aprendas, para que sepas diferenciar cuando una cosa está bien y una cosa está mal y puedas entender tus derechos y cómo reclamarlos a quienes te gobiernan, porque ellos deben hacer su trabajo.

Él me ve con cara de "sí, está bien, mamá". No, no está bien. Pero así estamos.

jueves, 20 de marzo de 2014

Venezuela, el país que muere de mengua

...A lo largo de 15 años de proceso, Chávez y quienes lo acompañaron se empeñaron en destruir las instituciones de manera sistemática. Hoy pagamos el precio.

Venezuela hoy no cuenta con ingresos petroleros y tributarios suficientes para cubrir sus abundantes gastos, padece un ritmo de aumento mensual de los precios que algunas naciones sólo sufren al paso de dos años y, como añadido, vive una escasez histórica de todo lo imaginable: alimentos, medicinas, repuestos para carros, papel para periódicos, agroquímicos para cultivar, pasta de dientes, ...

Es la Venezuela petrolera, alguna vez llamada saudita, solo que ahora es conocida como la Venezuela de la revolución.

“Un proceso revolucionario tiene que destruir para poder construir”, dijo Fidel Castro el 2 de enero de 1961. Tras esas palabras, transcritas y divulgadas oficialmente por el Gobierno de Cuba, se lee “(aplausos)”.

Muchos cubanos aplaudían entonces a la revolución naciente, al embrión latinoamericano del proyecto político de la izquierda, a la cajita de música que se contempla cada vez que alguien tiene la ensoñación de la bailarina de ballet, que al final resulta de mentira, aunque gira y gira sin parar.

Suman casi setenta años de giros sin que nada pase y sin que el futuro prometido los alcance como sociedad.

Aun así, Venezuela siguió estos pasos, pues había que repartir la renta petrolera entre todos para acabar con las desigualdades sociales, una premisa que sólo un enfermo no apoyaría. Y Hugo Chávez emprendió su proceso revolucionario “a la venezolana” apoyado por la mayoría de las mayorías, eso sí, haciendo cambios sostenidos en el sistema para lograr su cometido, pero con progresión y evitando brusquedades que pusieran en riesgo su continuidad en el poder. Él se decidió por ir matando al enemigo de a poco. De mengua.

Había una zanahoria al final de la cuerda en recompensa para quienes creyeran en su oferta futura de un cambio hacia el bienestar mientras todo ocurría. Siempre después, siempre a punto de conquistar esa frontera, siempre con un enemigo en contra, y la estrategia le funcionó así por 14 años. Tras su muerte hay poco discurso y poca estrategia que sostengan la cuerda, pero ahora todo versa en la promesa de cumplir lo prometido por Chávez. Y nada más.

No obstante, la revolución sigue.

Lo malo de todo es que, a lo largo de 15 años de proceso, Chávez y quienes lo acompañaron se empeñaron en destruir las instituciones de manera sistemática. Había que destrozar a mandarriazos esas piedras que son valiosas para las sociedades, que se levantan con el esfuerzo conjunto de años y que a todos sirven de ancla, de referente, de brújula. Había que hacerlo y en Venezuela todas fueron deshechas bajo la premisa de que estaban corrompidas por el sistema político de la llamada Cuarta República (De seguro acá habría “aplausos”).

El Premio Nobel de Economía 1993, Douglas C. North, describe muy bien a las  instituciones: “son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana”. Estas limitaciones, como tales, deben ir ajustándose y moviéndose en función de la evolución social. Pero el mundo que gira día a día con la historia de toda la Humanidad a cuestas nos muestra que el derrumbe abrupto de estos tótems de sabiduría común levantados por años es un pecado que se paga caro.

Según René Descartes, a “estos grandes cuerpos políticos, es muy difícil levantarlos, una vez que han sido derribados, o aun sostenerlos en pie cuando se tambalean, y sus caídas son necesariamente muy duras”.

En su opinión, “no sería en verdad sensato que un particular se propusiera reformar un Estado cambiándolo todo, desde los cimientos, y derribándolo para enderezarlo”.

Sólo sé, por la vivencia de 15 años de mi vida en la edad más productiva sometidos a este robo diario de oportunidades, que la idea loca de destruir para construir no conduce más que al empobrecimiento, al desconocimiento de la institucionalidad, a la precarización de las soluciones y a una sociedad dependiente, irracional y desprovista de la capacidad real de aspirar a algo mejor.

Mengua total.

martes, 4 de marzo de 2014

¿Ideologización para el progreso?

                                                no trata de elevar al Pueblo a su dignidad
El que pretende reinar              no trata de enseñar para que lo conozcan
                                                no trata de dar fuerzas para que le resistan
                                                                                      Simón Rodríguez




La planificación y la estrategia marcaron buena parte de la gestión de Hugo Chávez en Venezuela, al margen de si los resultados inmediatos de sus decisiones en lo económico y social sirvieran o no. Él, militar al fin, quería hacer funcionar el modelo político que delineaba en su cabeza y supo que necesitaba el paso de generaciones de venezolanos formados bajo su batuta para lograrlo. El cambio real no ocurriría de un día para otro.

En agosto de 2007 confesó que había sostenido dilatadas conversaciones con Daniel Ortega, líder sandinista de Nicaragua; Fidel Castro, artífice de la Revolución Cubana, y Alexander Lukashenko, presidente de Belarús y testigo de la era soviética, gracias a las cuales llegó a la conclusión de que hubo un desacierto común en estos procesos revolucionarios: la premura.

Por eso descubrió que los cambios debían darse progresivamente, acelerando y desacelerando, según las circunstancias.

Aunque él ya no está, sus seguidores parecen mantener la estrategia.

El ministro de Educación, Héctor Torres, recientemente en un foro sobre erradicación de la pobreza, sostuvo con claridad que “tenemos que ver, medir, tener la capacidad de garantizar que el esfuerzo que estamos haciendo tiene el impacto que estamos buscando: ir, progresivamente, sacando a los sectores que están en condiciones más precarias de esa situación. Y eso tiene que estar acompañado de mucha organización política, de mucho debate. No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza, para llevarla a la clase media, para que después aspiren a ser escuálidos”.

Se trata de formación e ideologización, pero exterminando la capacidad de decisión del individuo. Un sacrificio para lograr la causa común.

La certeza de esta realidad, con tres lustros del proceso de formación del “hombre nuevo”, me obliga a citar a Simón Bolívar (1812): "Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción".

sábado, 22 de febrero de 2014

Actos de magia

...Acerca de Venezuela y su urgente necesidad de cambios mágicos.


La gente daba golpes con cucharones, paletas de madera, con lo que fuera, a sus ollas y sartenes. Una y otra vez. Una y otra vez. Era un cacerolazo, me dijeron luego. Recuerdo una noche en particular. Ese día supe que mi pequeño sobrino había sido diagnosticado con fiebre reumática. No sabía bien lo que eso significaba, pero sí que con ello se explicaban las cosas que venían afectando su salud.  Yo lloraba por eso tan personal y que lucía minúsculo para la Humanidad mientras en la urbanización el resto caceroleaba sin cesar rogando para que Carlos Andrés Pérez dejara de gobernar.

Pérez, el hombre que agitaba con energía los brazos bajo su amplia colección de chaquetas de cuadros, había sido electo por una mayoría de venezolanos que recordaba la gloria de su primer Gobierno, en los años 70, chorreante de petróleo y de dólares. La Venezuela saudita, llamaban a esa época, y todos la extrañaban. Lo peor era que ese “todos” creía que la época era inherente a Pérez y no a las circunstancias del país, de la economía y del mundo en general. Así que cuando pretendió volver a Miraflores la gente aupó a Pérez como a Houdini, a la espera de que se zafara de las cadenas bajo las aguas y empezara a repartir dólares como papelillos en carnaval. Pero no era mago, era un hombre ejerciendo el poder en 1989, con una crisis económica muy parecida a la de Venezuela en 2014 y con la desagradable realidad de que no había dinero.

Así que no pasó mucho para que ese mismo “todos” que le dio apoyo,  se lanzara a vitorear a un hombre desconocido, que tan solamente habló unos pocos segundos por televisión, con una boina de medio lado, tras participar en un golpe de Estado en 1992 con un terrible saldo de heridos, muertos y una Constitución violentada. Ese hombre, de pronto, era Houdini personificado. Tanto así que, tras medio pagar por su irrespeto a las promesas sagradas de su investidura militar, llegó al poder muy pronto. En 1999 ya estaba en Miraflores electo por esa misma mayoría de “todos” que años antes catapultaría a Pérez al Gobierno.

Ahora, en 2014, tras morir Hugo Chávez luego de intentos de golpe de Estado y conflictividad extrema, y con el cese de su dominio de las artes militares y de las miserias civiles, Venezuela vuelve a la crisis. Nuevamente hay cacerolas. Esta semana una amiga pasó dos días tratando de llevar a su esposo al médico porque le era imposible transitar por las calles repletas de barricadas y  protestas contra Nicolás Maduro (mejor conocido políticamente como el hijo de Chávez). Un micro-problema personal en medio de la furia global.

Todo arde, todo se convulsiona.


Mi sobrino ha gozado de buena salud, gracias a Dios, y ya lleva tres años viviendo fuera de Venezuela, intentando construirse un futuro mejor del que le ofrecía este país. Me duele tanto su partida como su diagnóstico de la infancia.  Las cacerolas siguen sonando. Nadie milita, nadie construye cambios, todos esperan el acto de magia. Estamos a la espera del nuevo Houdini, entre humaredas y guarimbas. Décadas y décadas de espera sin aprender.