Venezuela está muy cerca de anuncios importantes en materia
económica, pero que también tienen una alta connotación en el devenir político
del país, lo cual es importante si se toma en cuenta que es el momento
histórico de un Gobierno más débil de lo habitual para los últimos lustros, que
sufre una gran crisis económica fruto de la política de su máximo líder
fallecido y que en diciembre tendrá otro proceso electoral, el cual determinará
las bases de la pirámide de poder en la nación.
Ya me he detenido antes a reflexionar sobre el triángulo dentro
del cual se juega nuestro país (crisis económica, costo político e ideología http://notasentrecomillas. blogspot.com/2013/10/ venezuela-entre-la-crisis- economica-el.html),
así que hago el presente análisis sobre la base de que quienes detentan el
poder se han mirado en el espejo de las cuentas de la nación y saben que,
incluso con un proceso electoral el 8 de diciembre y más allá del costo político,
es urgente hacer algo para que la economía del país no acabe de irse por el
despeñadero antes de que terminen de contar los votos.
Este fin de semana el ministro de Planificación, Jorge
Giordani, conocido como “el monje”, el ortodoxo, el hombre aferrado a las
líneas de izquierda y poco pragmático, dio unas declaraciones al diario
oficialista Correo
del Orinoco (http://www.correodelorinoco. gob.ve/nacionales/giordani-% E2%80%9Cla-mercancia-mas- barata-este-momento-es-dolar% E2%80%9D/)
que obligan a pensar que hasta en las filas más radicales del Gobierno se
maneja la opción de un ajuste económico que incluiría una devaluación.
Rafael Ramírez, ungido recientemente como el gran jefe de la
tribu económica del gabinete, habló el pasado viernes 11-10-13 sobre varios
aspectos de lo que será la política económica del Gobierno de Nicolás Maduro.
En resumen:
1. Cadivi,
por ahora, sigue (Es decir, persiste la paridad preferencial de Bs 6,30 por
dólar).
2. Se
administrarán las divisas según el criterio de quien las genera (Pdvsa genera,
Pdvsa administra, Ramírez es presidente de Pdvsa, es decir… O el Estado genera,
a través de Pdvsa, y el Estado, a través de Ramírez, o sea, de Pdvsa,
administra).
3. El
Sicad (sistema alterno a Cadivi para entregar dólares a una paridad superior,
cercana a Bs 11 por dólar) se seguirá aplicando como un esquema cambiario temporal
sujeto a las directrices de quien administra las divisas.
4. A
futuro se aplicará un nuevo esquema cambiario (no aclaró si con Cadivi o sin
Cadivi, con Sicad o sin Sicad), y este llegará de la mano de una estrategia de
promoción de la producción, porque hasta ahora se ha venido dando un subsidio
en dólares, cuando se podría dar un subsidio en bolívares al productor.
Todo esto es posible si:
1. El
ingreso de la nación, que se percibe en dólares por la venta del petróleo,
genera más bolívares, ya sea porque sube el precio del petróleo, porque se
exporta más o porque la tasa de cambio se ajusta o lo que es igual, se devalúa
la moneda local para que cada dólar obtenido por barril vendido se traduzca en
más bolívares.
2. A
lo interno, que la banca entregue al Gobierno sus excedentes de liquidez a
cambio de papeles por los que cobrará un interés a futuro (es decir, más deuda
para el Estado, pero más dinero líquido en sus arcas).
3. Según
diversos mecanismos de ingeniería financiera, el Banco Central de Venezuela
engrasa la máquina de imprimir bolívares sin respaldo alguno, generando eso que
los expertos llaman dinero inorgánico.
Todas estas opciones tienen un costo: la inflación.
Con respecto a las dos últimas opciones vale mencionar un
reciente informe de Bank of America, en el que se indica que en Venezuela la
inflación que se ha registrado es la misma que habría sucedido en caso de que
el Gobierno hubiese devaluado el tipo de cambio oficial hasta 10
bolívares por dólar, cuando en verdad solamente lo llevó de Bs 4,30 a Bs
6,30 a inicios de 2013. http://www.eluniversal.com/ economia/130927/el-deficit- del-gobierno-es-el-epicentro- de-la-crisis
Hay que recordar que en lo que va de 2013, la inflación
acumulada en Venezuela es de casi 40% y que todas las proyecciones apuntan a
que el año cerrará con un alza de precios de 50%. En 17 años, ni cuando el paro
petrolero, se había vivido algo similar.
Pareciera entonces que el primer ejercicio (la devaluación),
aún con su elevado costo sobre la población, permitiría corregir problemas de
fondo y sanear la economía de cara al futuro; mientras que los últimos, que
suelen ir juntos y de la mano, generarían igual cuota de dolor, pero sin
resolver problema alguno.
Pero no hay que perder de vista el lado político de todo
esto.
De hecho, habrá quien piense que una decisión en materia
cambiaria podría alterar los resultados electorales de diciembre en favor de la
oposición. Yo tengo mis reservas al respecto.
Un discurso fácil a la hora de una devaluación es el que ya
han afilado algunos voceros del Gobierno: ¿Tú tienes dólares? ¿Alguna vez has
tenido un dólar en la mano? ¿Necesitas dólares? A lo que una masa muy poco
informada suele responder con un largo “noooo”.
Este razonamiento deja por fuera el hecho de que buena parte de
lo que se consume en Venezuela es importado, ya sea en su totalidad o en sus
partes, y que el mayor comprador en el exterior es el propio Estado.
No obstante, si el Gobierno logra venderle al país la idea de
que la devaluación le quemará las manos al enemigo, a la burguesía parásita -según
definición de Nicolás Maduro-, mientras esa misma devaluación le genera
bolívares adicionales al Estado para becas, subsidios y, en fin, para empapelar la
fiesta electoral, es muy posible que el llamado “costo electoral” sea
neutralizado.
El país está a las puertas de anuncios económicos y de cambios profundos que demandan madurez y menos indolencia por parte de todos.



